Eva Pérez de Brito nos ha enviado su trabajo "La sombra", que obtuvo el tercer premio de la modalidad "Creación literaria", en la categoría de 1º y 2º de ESO:
LA SOMBRA
Era verano, y después de pasar una gran tarde con mis amigos todos se fueron a casa, incluida yo. Ese día fuimos a la piscina y luego estuvimos charlando un poco. Hacía una noche fría y oscura. Yo iba caminando tranquilamente en dirección a mi casa, contemplando el paisaje sombrío. Todo estaba cerrado y ya casi no quedaba gente en la calle. Mientras caminaba, me di cuenta de que había pasado por algo que no reconocí. Volví sobre mis pasos. Me agaché, y al principio pensaba que era pintura o algo parecido, pero luego, supe que no tenía nada que ver con eso. Aquello era sangre. Al lado había un cuchillo empapado. Lo cogí y noté que todavía estaba caliente. Eso quería decir, que si allí había sucedido algo, había pasado hace muy pocos segundos. Me asusté y lo solté sin darme cuenta. Me incorporé, mirando aquella desagradable escena, pensativa. Acto seguido alcé la vista y miré por todos los lados. Pensé que quizá, se lo debería decir a la policía, pero justo cuando iba a emprender rumbo a la comisaría, se oyó un grito. Entonces, me olvidé de ir a la comisaría y me quedé lo más quieta posible para no hacer ningún tipo de ruido, ya que esperaba escuchar algo más. Yo quería saber que había ocurrido pero, a la vez, tenía miedo. Por mi cabeza pasaban mil ideas. ¿Volvía a casa? ¿Buscaba un poco por esa zona? ¿Le contaba lo que vi y oí a la policía? De repente, entre la oscuridad, vi un reflejo y volví a oír otro grito. Estaba a punto de echarme a correr. Comencé a andar hacia atrás sigilosamente y justo cuando fui a girarme, tropecé con una piedra y me caí. Eche una pequeña queja y contemplé, como algo se estaba acercando a mi rápidamente. Me quedé paralizada. Notaba como poco a poco el miedo se fue apoderando de mi cuerpo. Sabía que no podía rendirme tan fácilmente. Entonces, reaccioné, me apresuré a levantarme y comencé a correr sin rumbo, hasta adentrarme en el bosque. Sabía que estaba totalmente perdida, pero aun así, seguí corriendo sin saber a donde iba.
Por raro que parezca, yo notaba su presencia. Aquella sombra me seguía. Después de haber estado corriendo un buen rato, al fin, salí de ese laberinto. Ahora me encontraba en un claro. Pero me encontraba cerca del peligro, así que, decidí andar un poco para alejarme. Me senté en el primer banco que encontré y me quedé observando el lugar por si acaso. Estaba muy nerviosa, casi no podía respirar. Y entonces, inesperadamente, un hombre salió de los confines del bosque. Y venía corriendo hacia a mi. No lo pude reconocer, yo solo pensaba en huir. Y otra vez a correr. Me metí por un atajo, y volví al mismo sitio. Luego, salí y mientras miraba hacia atrás, para comprobar que no me seguía, choqué con alguien o algo. Miré hacia arriba y comprobé que era mi madre. La abracé muy fuerte. Ella veía que yo no paraba de sudar y que estaba pálida. Me preguntó si me había pasado algo, y yo le contesté que no. Le dije que me había ido a dar un paseo, y que me asusté un poco por culpa de alguna ave nocturna. La mentí. Pero yo no quería que se preocupara. Esto no se lo iba a contar a nadie. Decidimos volver a casa, y cuando volví la vista hacia atrás, pude ver claramente esa sombra. Se veía que estaba cansado y que tenía ansia de venganza. Ahora parecía, que algo le impedía venir a por mí. Eso ya no me importaba, ahora estaba segura de que no me pasaría nada. Pero, una cosa, la tenía clara. No volvería a pasar por allí, al anochecer, ya que yo sabía que él seguía observando nuestros movimientos, para así, poder prepararse para el ataque. Por eso yo no volvería. Porque sabía que sobre todo, estaría allí a mi espera.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario